martes, 12 de febrero de 2019

El Ayuntamiento echa a una letrada seis meses ausente de su trabajo



El Ayuntamiento de Telde termina de despedir a una trabajadora municipal que estuvo ausente seis meses de su puesto de trabajo, según anunció este lunes el edil de Elementos Humanos, Agustín Arencibia. Es abogada y formaba parte de la plantilla municipal desde el mandato 2003-2007. Tras una extendida baja laboral, poseía que haberse reincorporado a su puesto de trabajo el 21 de julio de 2018, pero no nació más. El concejal firmó el decreto de su despido el viernes 8 de febrero. ¿El fundamento? «Falta muy grave de abandono del servicio». Y se le insta al reintegro de las nóminas que percibió de más, que fueron dos. Entretanto, entre uno y otro tiempo esta trabajadora opositó a numerosas plazas que se convocaron en otras gestiones públicas de las islas. Consta en los listados de por lo menos dos convocatorias oficiales.

Enseña Arencibia que el despido fué disciplinario, algo increíble, por otro lado, en la gestión local de Telde. Sin indagar demasiado, algunas fuentes apuntaban este lunes que en la crónica de la democracia en el consistorio solo hubo otros dos casos por causa disciplinaria, y los dos dañaron, de hecho, a policías locales.

Esta letrada formaba parte de la plantilla como personal laboral indefinido no fijo. Según comunica Arencibia, tras una baja muy prolongada, a finales de mayo de 2018 muestra el alta, pero solicita cumplir las vacaciones, asuntos propios y otros que poseía atentos. Sumándolos todos tendría que haber vuelto a su despacho en el Ayuntamiento el 21 de julio de 2018. Pero no lo logró. Ni al día siguiente. Ni en agosto. Ni en septiembre.

En octubre el departamento de Personal intenta entrar en contacto con ella de múltiples formas, todas infructuosas. Se le llama en reiteradas oportunidades, se le remiten emails y hasta se envía a policías locales a su domicilio. Nada de eso sirvió. De esta forma las cosas, Elementos Humanos opta a finales de octubre por suspenderle el abono de la nómina e inicia la tramitación de un expediente disciplinario.

Solamente unos días luego, además en octubre, contribuye un reporte médico especial para justificar su sepa, pero no paraliza el expediente abierto ya que ni lo emite un profesional del Servicio Canario de Salud ni es un parte de baja. Y ya en enero pasado esta trabajadora eligió por pedir su baja facultativa al tiempo que ingresó en una cuenta municipal ámbas nóminas que cobró sin haber acudido a su puesto de trabajo, que fueron las de agosto y septiembre.

Intentó llegar a un convenio con el Ayuntamiento y evadir el despido disciplinario, pero Arencibia, que se hace eco del parecer de los jurídicos de su departamento, subraya que con el expediente abierto no puede acogerse a una baja facultativa.